miércoles, 5 de agosto de 2009

La "broma pesada" de La Nación




Con ese título en un recuadro explicó el diario La Nación, en su edición del miércoles 5 de agosto, el impasse que protagonizó la diputada María Antonieta Saa (PPD) con los radicales José Antonio Gómez y Fernando Meza cuando toda la Concetación se fotografiaba con Eduardo Frei en los pasillos del Congreso, el pasado martes 4.

El entrevero fue portada en todos los medios e hizo recordar el episodio que involucró a Gómez y Meza con Camilo Escalona en las pasadas primarias oficialistas, pero, en vez de eso, el diario estatal optó por atribuir el impasse a una "broma pesada" de la parlamentaria, criticando, incluso, la resonancia que le dieron el resto de los medios al informar sobre aquello.

"…se supo que en un clima distendido, éste (Meza) fue aludido en un broma de la diputada PPD, quien le habló del 'estilo Escalona' lanzándole un improperio igual al usado por el senador contra José Antonio Gómez la noche de las primaras concertacionistas. Pero de la molestia se pasó a las excusas de Saa a Meza y no hubo terremoto. Pese al destaque que algunos medios quisieron darle”, publicó La Nación ese día.

Entiendo que el diario estatal -que muchos en la Concertación confunden con el diario gubernamental- defina su línea editorial apegado a los principios de la coalición, pero episodios como éstos -donde lejos de informar la verdad, se desinforma- da pie para que la Alianza critique con justicia la utilización política que se le da al medio en época electoral.

Algunos justifican esa posición arguyendo que El Mercurio y La Tercera defienden los intereses de la derecha política y empresarial, pero -hasta donde yo sé- sus periodistas, editores y directores, buscan informar noticias pero, sobre todo, entregar buenas historias a sus respectivas audiencias. Porque son éstas, en último término, las que le dan vida a un diario y su razón de ser.

Desde años se arrastra una discusión sobre qué hacer con La Nación. Hubo intentos por reflotar y hacer un diario que compita con los otros dos grandes -sacaron una muy buena edición de La Nación Domingo-, pero esos intentos han perdido bríos con el pasar de los años.

Desde luego son varias razones que explican porqué La Nacion no ha podido copar el espacio que, por ejemplo, dejó la desaparición de La Epoca, pero ciertamente que la portada que ilustra este post y el recuadro que explica el impasse de Saa con los radicales, le hacen un flaco favor a los intentos por hacer un diario estatal de calidad.

5 comentarios:

def dijo...

Lo de La Nación es tan impresentable como la estupidez de la diputada Saa. Pero tu juicio sobre la manera de informar de El Mercurio y La Tercera es absolutamente condescendiente...A veces da vergüenza la falta de profesionalismo, la mala leche, la visión sesgada, aunque debo reconocer que en La Tercera son más sofisticados para desinformar que en El Mercurio.

Interiorbruto dijo...

"La Nación" no va a cambiar en nada. Pero creo que son los mismos medios los que le dan más publicidad a ese instrumento del gobierno.

Yo no conozco a nadie que compre ese diario. La poca gente que se que lo lee es porque es periodista o empleado público al que le llega por "suscripción" a la oficina.

De aquí a la elección hay que hacer un estudio de las portadas. Te apuesto que serán cada vez más desinformativas y virulentas con Miguel Juan Sebastián.

Bueno, por lo menos primeras planas funcionan como afiches pegados en los kioskos, y no se rigen por la ley de propaganda electoral.

def dijo...

A propósito de "informar la verdad de las cosas" te diste cuenta de que según El Mercurio el nuevo presidente del Tribunal Constitucional jamás estuvo en Dinacos en el complejo año 1986... ¿un detalle sin importancia?

Aníbal dijo...

Harto fresco salió el negrito arribista de la Finis. ¿Ahora resulta que El Mercurio y La Tercera conforman el paradigma de la más prístina decencia informativa?

Claudio dijo...

igual creo más en un mercado de los diarios claramente alineado con tal o cual tendencia (a lo 70's, pero sin odio, sino desde las "buenas historias") a uno como el actual, donde El Mercurio S.A.P. no reconoce que perdió toda objetividad, y da circo al pueblo -vía LUN- y garrote al gobierno descaradamente -vía La Segunda-, y soterradamente con su buque insignia.

Y LA NACIÓN ES EL ÚNICO DE LOS DIARIOS QUE NO HA GENERADO PÉRDIDAS HACE VARIOS AÑOS (SEPARÁNDOLO DEL NEGOCIO DE LA IMPRENTA Y DEL DIARIO OFICIAL INCLUSO), ASÍ QUE TIENE RAZÓND E EXISTIR, AUNQUE NO SEA SUFICIENTE CONTRAPESO AL DUOPOLIO CHILENO... O SE OLVIDA QUE PASÓ CON EL DIARIO 7?