lunes, 22 de marzo de 2010

El Mercurio ajusta sus piezas para la "batalla"


Los primeros ajustes para hacer frente al cada día más competitivo mercado periodístico -el que La Tercera le pelea palmo a palmo- se anunciaron a fines de la semana pasada en El Mercurio.

Los cambios vienen planeándose desde el arribo de Cristián Edwards a mediados del año pasado, y -al menos en esta primera etapa- tocó profundamente la estructura del cuerpo Nacional (Cuerpo C) del diario de avenida Santa María.

El primer y más notorio cambio implicó que el editor de servicios informativos, Héctor "tito" Olave, quien decidió acogerse a jubilación después de casi 50 años de dedicarse al periodismo.

A lo largo de ellos, Olave no sólo pavimentó una destacada trayectoria en Chile y en el extranjero, sino que en 2003 ganó el Premio Nacional de Periodismo.

El cargo de "tito" Olave (para mayor transparencia con los lectores debo decir que fue uno de mis editores mientras trabajé en el diario) será ocupado por Jenny del Río, hasta hoy editora nocturna del decano. Aunque Olave aún se encuentra de vacaciones, el traspaso de mando recién se realizará a partir del 4 de abril. A su vez, el cargo de Del Río lo asumirá Iván Martinic, uno de los editores nocturnos
de la sección.

Pero ello no es todo. Porque además de los cambios en esta segunda línea de mando del diario, también se produjeron otros ajustes a nivel de editores. El primero de ellos es que el actual subeditor de Economía y Negocios, Cristián Rodríguez, pasará a encabezar la subsección "Nacional" del Cuerpo C.

Según se proyecta, Rodríguez conformará un equipo de trabajo con Ricardo Muga (editor de Tribunales) y Nieves Aravena (Editora de Regiones). En conjunto, los tres tendrán el objetivo de reforzar, remozar y agilizar la cobertura informativa de ese cuerpo y frenar -de paso- la arremetida que en el último tiempo ha tenido La Tercera en esa misma sección.

Otro "triunvirato" -como ya lo motejaron algunos en el decano- es el que formarán José Luis Santa María (editor de Política), Mario Valle (Editor del Cuerpo C) y la propia Jenny del Río, quienes tomarán en sus manos todas las labores de "Tito" Olave.
Es decir, desde la primera pauta del día, pasando por la coordinación con el resto de los editores, por la reunión de pauta de media tarde y el posterior armado, diseño y despacho del diario.

La transición y los procesos de ajustes que vive El Mercurio por estos días también tocaron a su equipo de reporteros, aunque por otras razones. Ya sea por la búsqueda de nuevos horizontes, de mejor calidad de vida o porque fueron tentados por el Gobierno de Sebastián Piñera, en los últimos 6 meses han sido varios los periodistas que han dejado el Cuerpo que hoy se quiere reforzar.

A saber, lo siguientes: María Gracia Dalgalarrando (ex reportera de Educación) dejó el diario en diciembre de 2009 y hoy es jefa de prensa del ministro Joaquín Lavín; Francisco Torrealba (ex reportero de Política) acaba de cambiar de aires y emigró a la revista El Sábado; Mónica Guerra pasó de Política a Economía y en marzo asumió la dirección de Comunicaciones del Ministerio de Justicia; Uziel Gómez (ex Reportero de Obras Públicas) renunció a fines de febrero para asumir como jefe de Prensa de la ministra Magdalena Matte; y, por último, Andrea Sierra dejó Política al aceptar el cargo de jefa de prensa del ministro Felipe Morandé.

viernes, 19 de febrero de 2010

Sacudan el archivo fotográfico


Después de algunos meses de distanciamiento con la actualización del blog, hoy volvemos esperando retomar una escritura más habitual...y vamos!!!

En el diario La Tercera -cuyo equipo de fotografía se caracteriza por captar fotos con intención periodística- no les haría mal refrescar el archivo de la sección.

En la portada de hoy de su suplemento de Economía vienen con una foto de Enrique Cueto que han publicado cada vez que hablan de uno de los controladores de la aerolínea LAN.

¿Habrá pocas fotos Cueto o simplemente sacaron la primera que arroja al archivo fotográfico de Vicuña Mackenna?

viernes, 18 de diciembre de 2009

Lo que dice The Economist sobre Chile


Durante las últimas dos décadas, la Concertación, una coalición de centroizquierda, ha gobernado Chile bastante bien. En gran parte de ese período fue el único país latinoamericano que registró un índice de crecimiento económico asiático. La cantidad de chilenos que vive en la pobreza disminuyó del 38,6 por ciento en 1990 al 13,7 por ciento en 2006, y ahora hay un acceso mucho más amplio a la educación, la salud y las pensiones. Las sociedades público-privadas han construido la mejor infraestructura en la región. La nación es considerada por muchos como un modelo para América Latina, un estatus que quedó aún más de manifiesto esta semana debido a una invitación para que se uniera a la OCDE, un club de países ricos.

Por todo esto, la Concertación merece mucho reconocimiento. Mantuvo las políticas económicas de libre mercado que adoptó, con un costoso método de ensayo y error, la dictadura del general Augusto Pinochet. A éstas les sumó un mayor rigor monetario y fiscal, una mejor política social y una preocupación por la igualdad de oportunidades. De a poco convirtió a Chile en una democracia correcta, en la que una serie de oficiales de ejército del tiempo de la dictadura están ahora en prisión por asesinato.

Sin embargo, todas las cosas buenas con el tiempo llegan a su fin. Y así, al parecer, lo hará el gobierno de la Concertación. En las elecciones presidenciales del 13 de diciembre, Sebastián Piñera, representante de la Alianza conservadora, obtuvo el 44 por ciento de los votos mientras que Eduardo Frei, de la Concertación, logró sólo el 30 por ciento. Puesto que gran parte de los votos restantes fueron para Marco Enríquez-Ominami, un ex congresista de la Concertación que se presentó como independiente, y que la derecha no ha ganado una elección presidencial desde 1958, Piñera no puede tener certeza de la victoria en la segunda vuelta el 17 de enero. Pero está bien posicionado para lograrlo.

La Concertación es en gran medida la culpable de eso. La Presidenta saliente, Michelle Bachelet, es popular y eficiente, y habría ganado si la Constitución le hubiera permitido presentarse. Pero su popularidad ha disimulado los problemas de la coalición. Sus líderes se han habituado al poder y se ha quedado sin ideas ni energía. No reformó un sistema político esclerótico ni pudo vencer la apatía entre los jóvenes (sólo el 23 por ciento de los chilenos menores de 30 está inscrito en los registros electorales). Ésta fue la crítica que Enríquez-Ominami hizo con razón.

Su candidatura sumó una división generacional a las otras fallas de la coalición. Frei, un ex Presidente e hijo de un Mandatario, es adecuado pero difícilmente parece un hombre del futuro.

El último argumento que le queda a la Concertación para permanecer en el gobierno es débil. Que, con la Alianza, los herederos de Pinochet regresarían al poder. De hecho, Piñera (aunque no muchos de sus aliados) hizo campaña contra el intento frustrado de Pinochet de prolongar su régimen a través de un referéndum en 1988. Chile ha avanzado de todos modos desde entonces. Pinochet está muerto y el ejército es ahora perfectamente profesional.

Él debe gobernar en el interés de Chile, no en el suyo propio. Dicho eso, hay tres razones para preocuparse por Piñera, destacado empresario. Lejos, la principal tiene que ver con su ética de negocios y potencial conflicto de intereses. Nadie duda de su impulso emprendedor, pero algunos cuestionan sus métodos. Ha sido multado por uso de información privilegiada; en otra ocasión fue acusado por opositores de utilizar su cargo como senador para defender sus intereses empresariales. Él sostiene que gran parte de sus bienes, entre éstos un canal de televisión y la participación mayoritaria en la línea aérea nacional de Chile, se puso en un fideicomiso ciego o que, si gana, venderá antes de asumir. No obstante, tendrá que asegurar a los chilenos que no es un Berlusconi; que va a gobernar en el interés de ellos, no en el propio. Un primer paso apropiado sería permitir que hubiera más competencia en el negocio de las aerolíneas.

Una segunda inquietud tiene que ver con sus aliados, muchos de quienes son ultraconservadores sociales que han luchado tenazmente contra el divorcio y la anticoncepción. Piñera, quien es más liberal que ellos, y por lo tanto más en armonía con la mayoría de sus compatriotas, tendrá que mantenerlos a raya.

La tercera, es que Piñera, quien critica a la Concertación por retardar la economía, pueda sentirse tentado a abandonar la rectitud fiscal en un apuro por crecer. Eso sería un error: aunque el sector público de Chile necesita una reforma, su desempeño económico en general sigue siendo respetable.

De un modo tranquilizador, él sostiene que mantendría varias de las principales políticas de la Concertación. Sus autores originales claramente necesitan un receso en la oposición para sanar las heridas y reagruparse. Y Chile necesita un cambio de gobierno para consolidar su democracia. Si no es ahora, ¿cuándo?

Todas las cosas buenas con el tiempo llegan a su fin. Y así, al parecer, lo hará el gobierno de la Concertación. Chile necesita un cambio de gobierno para consolidar su democracia. Si no es ahora, ¿cuándo?

lunes, 14 de diciembre de 2009

Juzgue usted mismo


Qué malas las portadas de hoy de El Mercurio y La Nación.
La primera es fea y antigua, y la segunda es una ofensa al periodismo.

sábado, 12 de diciembre de 2009

No hay primera sin segunda

Los dejo con una muy buena columna aparecida este sábado en La Tercera. Su autor es el columnista Héctor Soto.

Sebastian Piñera llega a la elección de mañana con una ventaja en las encuestas que ha logrado mantener en el tiempo, a pesar de los embates de la campaña, y con un techo que, sin embargo, no ha podido sobrepasar. En función de los sondeos de opinión que el país ha conocido, Piñera no se cayó, pero tampoco subió. Para su comando puede ser tranquilizador lo primero, pero debiera leer con extremada cautela lo segundo.

Es fácil encontrar explicaciones para su relativo estancamiento: que la Concertación, más que una máquina, es un tanque; que la Presidenta es demasiado popular; que Marco Enríquez le disputó la idea del cambio; que la derecha -dejémonos de cuentos- nunca ha sido mayoría sociológica… De acuerdo: pero de esto se trata si quiere llegar a ser Presidente. Aunque Piñera partió la campaña hace prácticamente un año, y la comenzó con una ventaja que era de mentira mientras estuviera corriendo solo, lo cierto es que siempre se supo que la elección se iba a definir por escasos márgenes en segunda vuelta. A menos que se produzcan grandes novedades mañana, todo indica que en enero eso va a ser así.

Y su desafío va a ser arduo, por mucho que la Concertación, con sus trizaduras, y el comando de Frei, con sus errores, hasta el momento le hayan facilitado bastante el trabajo. Sin embargo, las cosas podrían cambiar en las próximas semanas y, aunque sea tarde, eventualmente Frei podría “atinar” para dar la pelea con otros equipos, sobre bases más claras y desde roles más coherentes con su carácter y con su trayectoria política.

Por lo mismo, Piñera desde mañana en la noche tendrá que ampliar todavía más su convocatoria. No hay caso: tendrá que seguir abriendo puertas. En el escenario más probable -con Frei pasando a segunda vuelta- el abanderado de la Coalición por el Cambio no llegará a La Moneda si no consigue capturar una fracción significativa de los votos de Marco Enríquez-Ominami.

Esta gente es de sensibilidad liberal y lo único que pide es menos empates, menos santos tapados, mayor arrojo político y más contacto con el Chile real. Muchos de los partidarios del diputado lo vetaron a él como primera opción por ser empresario, por ser rico, por tener el apoyo de la derecha más tradicional, por ser parte del establishment. Está claro que Piñera no puede sacudirse este perfil de la noche a la mañana. Pero algo va a tener que hacer para remover o neutralizar, aunque sea parcialmente, los señalados vetos.

No es arriesgado decir que si es Marco Enríquez y no Eduardo Frei quien llega segundo, el escenario político chileno arderá como pradera reseca en un año de sequía. En esta eventualidad, Piñera poco menos que tendría que reinventarse para competir. Las encuestas vienen diciendo desde hace tiempo que Enríquez, a la hora de los quiubos, es un candidato mucho más competitivo que el ex presidente y, a pesar de su juventud, a pesar de sus debilidades en las fuerzas de infantería para los fines del control territorial, podría ser un adversario imprevisible y difícil. Imprevisible por su candidatura toca fibras emocionales que podrían llegar a inflamarse con facilidad.

Difícil, porque el político revelación del año es un candidato en principio muy potente en términos
mediáticos, aunque en esta dimensión su campaña -tanto en la franja como en el desempeño de las últimas semanas- haya estado por debajo de las expectativas.

Puesto que el triunfo en primera está prácticamente descartado, cualquiera sea el escenario que enfrente, para Piñera lo que viene es desafiante. Hay que tener presente que la centroderecha nunca hasta ahora ha sabido librar una campaña competitiva en segunda vuelta. La de Joaquín Lavín el 2000 prácticamente no se notó: fue la misma que hizo en primera, pero con menos convicción. En la de Piñera el 2006 hasta faltó plata y ni siquiera él estaba convencido: como si supiera que su hora no había llegado.

Ahora, sea mayor o menor a 10 puntos la distancia que lo separe de Frei, se la va a tener que jugar en serio. Será otra campaña. Y la tendrá que desarrollar sabiendo que lo que fue bueno para la primera vuelta no necesariamente tiene que serlo también para el balotaje.

A lo mejor es un poco crudo decirlo así, pero el lunes Piñera tendrá que volver a empezar.

martes, 10 de noviembre de 2009

La puesta en escena del debate de Canal 13

Si no fuera porque en los debates del año 89 y 90 era muy niño, diría sin temor a equivocarme que el de Canal 13 de anoche ha sido uno de los mejores de los que tengo recuerdo.

Y no lo digo porque los candidatos le hayan hablado a los ciudadanos o hayan dejado de lado los mensajes preestablecidos que repiten como cassete, sino simplemente porque el formato incentivó la agilidad, hubo ritmo en el programa de TV, los periodistas hicieron preguntas inteligentes, acertadas y ecuánimes para todos, los presidenciables pudieron encararse entre sí y -en varios pasajes- hasta recordaron hablarle al ciudadano de a pie.

Como seguramente usted ya ha sido bombardeado por la información de internet, de la radio y la televisión, y sabe cúando, cómo y qué fue lo más fuerte que se dijeron los candidatos, acá trataremos de hacer un resumen similar a cuando se realizó el primer debate en TVN.

Jorge Arrate: Me sigue pareciendo el candidato más sensato de todos y el que dice lo que todo el mundo piensa, pero pocos se atreven a decir y, sobre todo, a cambiar. Por ejemplo, cuando le preguntaron por la puerta giratoria de la delincuencia, fue el primero que puso sobre el tapete la existencia de las otras puertas giratorias: la de la pobreza y la de los funcionarios públicos que pasan a las empresas privadas que tiempo antes fiscalizaron.
Si no fuera por su discurso más de pasado que de futuro, apostaría a que Arrate se acercará a los 5 puntos o más en la encuesta CEP de este miércoles.
En su estilo calmo y con humor, estuvo bien saliendo al paso de ME-O y enrostrando a Piñera el uso de información privilegiada.
Ya que prácticamente no le pegó a Frei, a partir de anoche soy de los que creen que más allá del pacto instrumental PC-Concertación, entre los comandos de Frei y Arrate debe existir una coordinación extra para enfrentar la primera vuelta. Ello se traduce en que cada uno hace su juego para anular a ME-O y captar el voto PS que hoy está con el diputado.

ME-O: Como sólo le quedan 30 días para subir su nivel de adhesión, ayer quedó claro que en lo queda de campaña sacará las municiones para dañar a Piñera y Frei.
Fue especialmente agresivo con ambos -al punto que Piñera lo encaró por ello-, pero muchas veces lo hizo con datos que manejó mañosamente.
Si quería transmitir capacidad para gobernar, creo que lo logró.
Habló con datos concretos y con absoluto conocimiento de las cifras y los temas, pero creo que se enredó al hablar de Hugo Chávez y su sistema. Ello, porque no le creí su explicación del porqué ha votado en contra o se ha abstenido cuando el Congreso ha discutido proyectos de acuerdo en contra del gobierno venezolano.

Frei: Ya es una majadería decir que el ex Presidente no tiene manejo comunicacional. No termina las frases ni mucho menos explica bien el fondo de los temas. Su frase de "me dicen que soy fome" me recordó la campaña de Fernando de Rúa en Argentina, pero en mala copia.
Imagino que es por una decisión de campaña, pero no pasó a la ofensiva en contra de Piñera o ME-O y se quedó al margen de cuando estos dos se enfrascaban en alguna discusión.
Asimismo, estuvo especialmente incómodo cuando Piñera le preguntó por el indulto a Angel Vargas Parga y también cuando tuvo que improvisar sobre qué admiraba de sus competidores. De hecho, optó por un simple "todo y nada" y luego optó por un discurso poco convincente para no responder la pregunta.
No entiende que mostrarse cercano y que reconocer valores en los otros, también gusta en el electorado. En definitiva, creo que la pugna Piñera-MEO está dejando fuera de foco (y también de pauta) a Frei.

Piñera: entró nervioso, saludó con un "buen día" a las 22 horas y parecía que viniera del caribe con el maquillaje que utilizó.
Así como Frei es parco, Piñera tiene el defecto de repetir sus mensajes una y otra vez. Las frases cliché me tienen agotado. Decir que "vamos a derrotar la delincuencia con 10 mil carabineros más" y no explicar cómo logrará esto último, es prometer algo para que se lo lleve el viento.
Como lo leí en el twitter de Miguel Paz, es matemáticamente imposible que Carabineros aumente su dotación en 2 mil 500 efectivos por año. Se enfrascó en una disputa verbal con ME-O (en las que siempre saldrá perdiendo) y fue quien le puso condimento al debate cuando encaró a Frei por el indulto a Angel Vargas.
Aunque los juegos de cámara fueron pocos, en algunas ocasiones se vio a Piñera con sus habituales tics e irritables movimientos de cuello. Ambas cosas las había trabajado últimamente, pero salen a relucir cuando está en aprietos. Y ayer tanto ME-O como Arrate lo pusieron en esa situación.

Se abre el debate para sus comentarios.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Emol cobra vida propia distinta a El Mercurio


La idea inicial era debutar este lunes 2, pero los planes se adelantaron en 24 horas sin razón aparente. A partir de este domingo 1 de noviermbre, Emol.com comenzó a implementar el proyecto que encabezarán Cristián Edwards y Sebastián Campaña, y que implica -entre muchos proyectos comerciales- separar la marca Emol de la "El Mercurio" y cobrar vida propia, con línea editorial indepediente incluida.

En la práctica, a partir de este domingo desapareció la referencia "El Mercurio on line" que se vio en el sitio desde su creación hace más de una década.

El proyecto está en marcha desde hace aproximadamente 4 meses, cuando el hijo de Agustín Edwards regresó a Chile tras vivir en Estados Unidos y de ocupar el cargo de Presidente de la División de Servicios Noticiosos del prestigioso diario "New York Times".

Desde su puesto de Vicepresidente de El Mercurio SAP que ocupa desde su retorno, Edwards deberá impulsar esta aventura editorial y comercial del diario, en paralelo al proyecto que aglutinará todos los productos editoriales asociados al diario El Mercurio.

Se suponía que éste vería la luz a partir del lunes 2 de noviembre, pero -según se comenta en los pasillos de Santa María- existe un leve retraso en los tiempos inicialmente previstos. A partir de la fecha en que el sitio de El Mercurio.com vea la luz, todos los productos del diario que hoy sigen alojados en Emol.com pasarán al paraaguas de la marca del periódico.

A partir de entonces, la línea editorial estará supervisada directamente por el director del decano, Cristián Zegers, en conjunto con Alvaro Fernández -editor de cartas al director- y los periodistas Jonas Preller (ex coordinador de Economía y Negocios) y Luis Goycoolea (ex editor de Emol hace 3 años).